Tuesday, 30 December 2008

On the road


Lucy goes down the street, an easy swing in her walk. She stops on the corner and looks back. Rupert, still at the front door, smiles. She smiles back and turns. She steals a red flower from a garden while walking home. Unconsciously she smells the flower. Without thinking she licks her lips and slowly a perky grin shows in her face.
There are no other words.
In the whole history of words and books. In the whole history of senses and experiences. There are no other possible words.
Just.
Extremly satisfying.

Lucy is still smiling when she opens her front door.
.

Sunday, 14 December 2008

Als 4 gats


F.Land es un extraño lugar. Hay bruma, niebla, lluvia. Mucha humedad. Todo florece.
Es solitario también. Territorio desconocido. En las carreteras de F.Land hay cruces que conducen a mansiones góticas de gruesas cortinas de terciopelo y mullidas alfombras. Fiestas de té y brandy junto a la chimenea. Desvíos que acaban frente a un viejo y bello edificio de cristal y acero con ventanas emplomadas. Antiguas estaciones de ferrocarril donde el polvo y las telarañas robaron los colores de los sofás hace ya mucho tiempo. Hay un camino comarcal que pasa frente a la casa más hermosa del mundo, el paraíso de los colores, blancas escaleras de caracol, en la balustrada los lagartos dormitan. Siempre hay limonada fresca y galletas para el que llega.
A veces, lo mejor de F.Land son sus oasis.
.

Sunday, 28 September 2008

Wrong road


Lucy was sad. Exploring the F. Land no rule from anywhere is right. And she went wrong. It was easier when she was alone. She was happy dancing and drifting in each and every prairie. Her caprice was the only law. Changes make the world go round. Now her will had to be suffocated. That's what civilization is, suffocation. All went better when the F. Land was a lonely place.
Civilization means another thing too. People. More or less, but people.
It was dark in the living room. Just the fire on that cold spring afternoon. The half empty cups of tea were still on the table, cold too. The biscuits on the plate. The two chairs unoccupied.
Lucy was looking through the window. At Rupert's back.
.

Friday, 26 September 2008

Two hundred years of gardening


When something becomes obsession it is rotten. He was trying, really, trying hard and hard day to day. But in the night of his mind there was flesh and pain and moans. Consumed by lust. The sin of lust. When the flesh hurts another flesh, when there is blood and soreness, when the pleasure becomes so exquisite that is rotten. Because there is hate in love too. In the night of his mind he didn't know if that was a memory or a sick desire. All he knew was the heat and his own body melting down his legs and the trembles and the harsh voice whispering in his ear. I don't love you. And then he was miaowing just fuck me, I don't care.
I don't love you either.
.

Thursday, 25 September 2008

Bup-bum, butle-doodle-dum-bum!


Llovía. Oficialmente iniciado el verano, llovía. No una tormenta estival, pasajera. No. Era una cortina de agua constante desde el amanecer y ya estaba mediada la tarde. Rupert era indígena, él sí extraía súper poderes de la lluvia. Pero Lucy no. Así que ella estaba calada hasta los huesos y la boca fruncida en un puchero.
Rupert la acompañó hasta la puerta de su casa y esperó mientras ella buscaba la llave, la encontraba y abría. Pero no le invitó a entrar.
Lucy le vio irse desde la ventana, caminando bajo la lluvia torrencial como un bravo caballero, armado con su paraguas y sus botas Wellington. Al llegar a la esquina Rupert se giró. Lucy le saludó con la mano medio oculta por las cortinas. De lejos, parecía como si llevara una túnica y con el regio ondular de su mano estuviera despachando a algún inoportuno. Pero su sonrisa torcida era oro puro.

El aventurero nunca dice adiós. Sería tentar la suerte.
.

Monday, 22 September 2008

Drifting


Despedirse de Plena de Seny fue mucho más sencillo.
-Me voy- le dijo.
-Lo sé.
-Por algo eres la última de los Siete Sabios.
-Claro que lo soy. La más inteligente. Por eso sé que aunque no vuelvas no te vas del todo.
-¡Cásate conmigo!
-Seríamos un matrimonio espantoso.
-Puede que tengas razón.
-Siempre tengo razón- suspiró Plena de Seny- es mi maldición.
-Yo te quiero igual, boba.
-También me quieres igual a tres mil millas de distancia- suspiró de nuevo- te echaré de menos.
-Será divertido.
.

Sunday, 21 September 2008

On the road


Lucy salió a caminar con su cazamariposas. Junio era una promesa cumplida, vientos suaves y sol brillante, magnífico. Peces saltando en los estanques. Lucy también saltaba. Su cabeza y su estómago saltaban. O más bien iban a la deriva. Entre el malestar por los excesos de la víspera y los nervios ante el peligro. Peligro, sí. Había abandonado los parajes solitarios de F.Land para adentrarse en las ciudades. Cuando el fetiche se duplica y está en tu cabeza y frente a tí es que ya no tienes el control. Lucy era una marioneta vestida de azul, con su camisita y su canesú.
.

Saturday, 20 September 2008

Plena de seny


Una noche de tormenta comparte cueva con un viejo trampero y un par de jesuitas desorientados. La conversación es esporádica, como los rayos en el exterior. El trampero masca tabaco y no tiene cuidado con dónde escupe. Los dos religiosos han rezado una oración antes de engullir la magra cena, si es que se le puede llamar así al pedazo de pan duro y la sopa aguada en la que chapotean escasos pedazos de carne dura. El aventurero llena la pipa. Será una larga noche.
El amanecer es luminoso y brillante, recién lavado. El aventurero sonríe. Algo bueno salió de anoche. Ahora sabe dónde está. Muy cerca de Las Casas de Barro. Muy cerca de la última de los siete sabios, el octavo sabio. Muy cerca de Plena de Seny.
El coñac en el café de la mañana corre de su cuenta. Es un buen día.
.

Friday, 19 September 2008

La medida del mundo


Sonetos, odas, haikus, incluso algún dístico elegíaco. La exuberancia verbal del aventurero no conoce límites. El sol hace bailar su sangre y sus huesos, se le desborda en la lengua. No hay brújulas ni mapas ni siquiera caminos. Alguna senda a tramos incompleta. No hay mundo. No hay nada. Sólo él, los árboles y los pájaros. Piedras, ríos, gatos monteses. Los días se convierten en semanas, en meses. Camina montaña arriba montaña abajo. Atraviesa valles y praderas. A veces encuentra pequeñas aldeas. Aborígenes. Desertores de la civilización. Caravanas que han extraviado el rumbo. El aventurero les sonríe a todos, aunque habla más con los ciervos de las manadas de los bosques vírgenes. Los ciervos nunca le responden. El aventurero lo agradece.
En la claridad prístina de su mente no hay sitio para otros. No todavía. La forja, como aventurarse, requiere de una clase especial de paciencia.
.

Thursday, 18 September 2008

Sing, sing, sing


El aventurero camina con paso ligero. Ha tenido que prescindir del violín, pero no del coñac ni de la escribanía. No tarda en disponer de ambas cosas. Pero primero ensarta un par de escarabajos en sendos alfileres. Está al pie de una colina, en los alrededores de una cueva y hay unos cuantos especímenes fascinantes. Se oye el rumor de una cascada cercana. El sol aún no ha llegado a lo más alto. Entre trago y trago traza minuciosos retratos de los cadáveres.
El aventurero es feliz.
.

Wednesday, 17 September 2008

The royal pavillion


Pertrecharse para la aventura es una prioridad. Debe regresar a la civilización. Los vagabundeos le han dejado a pocas jornadas de Babilonia. Irá. Si tuviera una paloma mensajera avisaría a los otros de su llegada. No saben que será la despedida definitiva, incluso aunque vuelvan a encontrarse. Quizá haya santos que una vez muertos permanezcan incorruptos y en olor de santidad, pero sus años mozos no es uno de esos cadáveres. Hace tiempo que apesta. Mejor enterrarlo definitivamente. Un grandioso velatorio y un magnífico funeral.
Es un banquete espléndido. Ríen, comen y brindan alegremente. Desgranan anécdotas y recuerdos añejos. También hay destellos de sus vidas actuales, de las futuras. El aventurero calla. Sonríe, come y brinda. Pero calla. Sigue en silencio cuando la ropa desaparece y se entregan a la orgía de la memoria. Pem tiene nuevas arrugas y cicatrices que se complace en explorar. Merry le devuelve un par de mordiscos que tenía guardados. Penthesilea dinamita su corazón. Eso tampoco es nuevo. Sudor, ritmo. Es el jazz del adios. El saxo más voluptuoso. La trompeta más triste. Esto es todo lo que puede conseguir, ya no hay más.
Parte con las primeras luces del alba. Consigue escabullirse del confuso montón de cuerpos sin despertarles. Una última ojeada desde el umbral. Extravagante, caprichosa despedida.
Su olor le acompañará durante semanas.
.

Tuesday, 16 September 2008

Vae victis


Tiene suerte de no salir emplumado de la aldea. Le acompañan hasta el linde sur del bosque. No hay despedidas ni buenos deseos. Simplemente sigue caminando cuando los otros se detienen. Se marcha con lo puesto, tal cual llegó, aunque más limpio y mejor alimentado. Varias millas más adelante cruza un riachuelo. De repente, un manzano. Parece el mejor sitio para deleitarse.
El aventurero cae de rodillas asustado, se palpa el pecho frenético. Hay un volcán rugiendo bajo sus costillas. El dolor es insoportable, una marea que acaba escapando por la garganta. Versos y versos que forman más y más sonetos.
El aire mismo se solaza con esa métrica brillante que lo atraviesa. Por un instante, incluso las estrellas se alinean.
En el Olimpo los dioses aplauden.
.

Monday, 15 September 2008

Pandæmonium


Dos días después fue el juicio. Liarse a puñetazos con alguien habría resultado comprensible, incluso bienvenido. En cambio, destrozar una noria en perfecto estado sólo admitía una conclusión. Era un perturbado. O algo peor.
Es un día claro, de un brillo imposible. El aventurero parece ajeno a la multitud vociferante. Carraspea. Ensaya unas sílabas. Su voz vuelve a ser suya. Dice "hola", pero nadie le escucha. Hay gritos y acusaciones. Gimoteos y palabras airadas. Algo sobre gatos y cabras. Un par de escobas desaparecidas. La cosecha arruinada de Abe Johnson. Los colonos son gente de ética calvinista. Esclavos de la geografía. No quieren respuestas sino ratificaciones. Así que de nuevo esconde la voz en el fondo del pecho.
No la merecen.
Quomodo cecidisti de caelo, lucifer, fili aurorae?!
.

Saturday, 13 September 2008

The road to Shangri-La


Los colonos creen que es un tipo tranquilo. Silencioso, eso sí. Un poco raro. Pero trabaja duro y no se mete con nadie. A vecen le ven sentarse junto a la noria mientras anochece. Parece hipnotizado.
Algunos empiezan a murmurar. Que si es un profeta, un iluminado, un farsante. Que si está trastornado, penando, cumpliendo una promesa. Cuchicheos. Es lo más emocionante que les ha ocurrido desde que un oso destrozó las barricas de whisky del viejo Jim, al otro lado del río.
El aventurero come, trabaja, duerme.
No sabe cuántos días han pasado, ni cuantas noches. Pero cuando despierta en medio de la oscuridad y sale al exterior hay luna llena. Una gigante luna llena sobre las copas de los árboles. Puede que ahora se afeite todos los días y mantenga el pelo pulcramente recogido con una cinta, pero algo salvaje dentro de él responde al influjo de la luna. Su voz sale ronca, quebrada. No sabe por qué. El hacha está donde la dejó, en el cobertizo de las herramientas. Son golpes rabiosos los que inutilizan la noria. Sobre el cadáver de madera y barro aúlla a la luna.
.

Wednesday, 10 September 2008

Audentes fortuna iuvat


Le ha costado muchos días, casi una luna. Ha cruzado el mismo bosque más de una vez. Más de dos, en realidad. Sigue sin ser capaz de pescar. Fabricó una honda que tenía más de tirachinas y acaba firmemente plantada bajo un roble centenario como un exvoto. Las alucinaciones persisten. Por eso al principio cree que es otro espejismo. Una cabaña. En el claro del bosque. ¿Todavía es el mismo bosque? El aventurero no sabría decirlo. Hay una especie de inexorabilidad matemática en sus desencuentros forestales. La desconfianza en sus propios sentidos se desvanece cuando una patada a la cerca le deja el pie sangrando.
Afeitado, despiojado y bañado, el aventurero siente que despierta de un sueño. Cuando engulle el plato de estofado que le ponen delate, cae de nuevo. Pero esta vez es un sueño plácido. Al día siguiente contribuye con un par de truchas para la cena. Le gusta pescar. Al otro día ayuda en el huerto. Come, trabaja, duerme. La niebla en su mente es puré de guisantes.
No se ha dado cuenta, pero aún no habla.
.

Monday, 8 September 2008

Badum badum bee doodily dum ! Boo !


Quizá la dieta era realmente alucinógena, o quizá la dieta no era tal sino ayuno extremo. Con el mismo resultado. Visiones. Espejismos. El silencio de su garganta no acallaba el vocerío de su mente. Incapaz de oír los pájaros ni el viento, sólo un primitivo instinto de supervivencia le obligaba a mantener el fuego encendido. Deliraba sin palabras. Se le alborotó la barba y el cabello le creció salvaje. El mundo, civilizado o no, le parecía un lugar muy lejano, distinto del que él habitaba.
El aventurero estaba a un paso de perder el juicio. Peor. Ansiaba perder el juicio. La aventura definitiva.
Días y noches se sucedieron y el aventurero ya no era más que piel y huesos, los ojos hundidos en las cuencas, restos de babas en la barba piojosa. Perdida la noción del tiempo y del espacio, la fogata cada vez más horas apagada que encendida.
Pero el sol reclama a los suyos. Gozar es la mayor aventura.
.

Saturday, 6 September 2008

Ride a cowboy


Although she didn't know it, there were tears in the sand. Tears and kisses. Tainted love. He was a whim, he was a fancy and he was a spur at the moment. A lot of he's. In the end she moved over. But it took long to forget the first love.
She was a thief looking for a treasure.
They were a bunch of cowboys, who played cards the first Fridays each month and watched football on Saturdays.
She had then as much make-up as laughs, and as much bagage as bets on the 2 of hearts. Her younger shadow dreamed and dreamed until it was rock-salted and burned. She took him out of her mind, him and his super hero disguise.
So, she closed herself in her own mind, built a quiet, white room and moved in with her suitcases. Like in a play she doesn't know and where strange people recites funny dialogues. She had to go away. And she did it, she went to her white panic room.
In all these years, Lucy never said "mine".
Some were very nice, some weren't. It's a long time since she thought about them. Now it rains, the sky is awful grey and she laughs.
.

The blithe spirit


Un par de truchas se asaban sobre las piedras de la hoguera. Ese día había tenido suerte en el río. Otros no. Momentos de penuria. A su alrededor bailoteaban burlones los espíritus de los que quedaron atrás. Hirientes. Quemantes como las llamas de la fogata.
El aventurero lamentaba la pérdida de la escribanía. Tampoco había ron. Temiendo perderse si desparramaba sus palabras al viento resolvió tomar un voto de silencio. Esclavo de lo que callaba. Sus pensamientos no hallaban salida y se amontonaban unos sobre otros, entremezclándose. El caos se apoderó de su mente. Ya no conseguía pescar. Extrañas ensaladas de hierbas aparentemente comestibles. Alucinaciones. Los pájaros trinaban. Los ciervos berreaban. El aventurero callaba.
El silencio lo sumía en el abismo interior.
.

Friday, 5 September 2008

DCLXVI


"Tienes al diablo tras tus pasos" le dijo una vez una vieja adivina. Él la creyó y desde entonces jamás se detuvo, para no darle al diablo oportunidad de alcanzarlo. Sin embargo, los años han pasado y ya no es el diablo quien le asusta.
El aventurero está inquieto. Un descuido imperdonable y una crecida del río inesperada le han dejado con lo puesto. Ya no hay tinta ni papel para inspirados sonetos, no más deliciosos guisos en la cazuela, se acabaron los violines junto al fuego. Está varado en medio de la nada con nada.
Bucea entonces en sus deseos, afinando su pureza, puliéndolos como diamantes de una mina olvidada. Recupera lo que siempre fue suyo sin saberlo. En el crisol de la adversidad se forjan los sensualistas.
No es al diablo a quien hay que temer, sino al sol.
.

Tuesday, 2 September 2008

La Grande Odalisque


Belamerina estaba allí. La alegre pandilla nunca había oído hablar de ella. Hasta que el malentendido se deshizo. El aventurero no iba a ir. En su lugar los había enviado a ellos. Belamerina no se descompuso. Se sentó de nuevo en su escabel a los pies del príncipe Jijí y vertió su enfado en una dulce canción, punteando la lira con inusitada ferocidad. Muchos ríos y montañas más allá, el aventurero daba vueltas al espetón que tenía al fuego. El conejo olía delicioso. No supo que Belamerina estaba en Jijistán. De haberlo sabido tampoco hubiera ido.
Belamerina, la perla de los mares del Sur. La que hechizaba a los hombres con su voz de miel, gota a gota. Peligrosa Belamerina, oscura, morena, ahumada en los fumaderos de opio.
.

Monday, 1 September 2008

On the road


El príncipe Jijí de Jijistán tuvo una terrible rabieta cuando se enteró. Tres días estuvo enfurruñado, maldiciendo a los criados y cabalgando hasta la extenuación. Le picaban los dedos de ganas de castigar a alguien. Cruelmente. Su emisario más veloz había regresado acompañado, pero no por el aventurero sino por sus alegres compañeros. Enviados de buena fe para cumplir el encargo. El príncipe Jijí aullaba de rabia.
Muchas muchas millas al noreste, el aventurero disfrutaba de su camino solitario. No tenía sentido engañarse más. Explorar arrastra la maldición de la soledad. A la luz de la hoguera compuso una oda a las bellas princesas muertas. Enrolló la hoja y la metió en una botella. El río la acogió.
.

Sunday, 31 August 2008

Le Labrynthe


-Mi Señor os requiere.
Atrapados. Volver atrás era un mal paso. Seguir adelante era un mal paso. Detenerse era un mal paso.
El aventurero apartó un mosquito de un manotazo. ¡Pantano apestoso! Le estaba emponzoñado la mente. No podía pensar. No quería volver atrás. Había otro camino. Tenía que haberlo. Mató otro mosquito que ya estaba chupándole en el brazo. Miró ausente la picadura. Justo al lado una pequeña cicatriz redonda, una vieja quemadura, cortesía de Penthesilea. En la muñeca un navajazo de Pem, apenas una delgada línea blanca. Espantó otro mosquito. ¡Maldito pantano! Enojado empezó a quitarse las ropas hasta quedarse en cueros. Otras cicatrices empujaban su carne y su memoria, pero no les dio tiempo.
Con manos firmes tomó puñados de barro y se embadurnó de la cabeza a los pies.
-¿Milord?
No había barro suficiente para cubrir sus recuerdos. No sobreviviría a otro reencuentro. Tenía que existir otro camino. Volver a Babilonia no era una opción. Ya no eran los mismos. Ni él ni ellos. Pero él, el maldito desgraciado sin corazón, era el único que parecía penar por ello.
La aventura no es una silla en la que acomodarse. Siempre duele.
-¿Milord?
Es una maldición. No se puede evitar. Las estrellas tiran de él, las mareas de la luna le desvelan. Aventurarse es la respuesta a una llamada imperiosa, exigente. Despiadada. Cruel. Una religión que condena al ostracismo a sus devotos. Pero su sangre aún recuerda cuando explorar no era un vicio solitario. No podía volver. Babilonia se había convertido en un cementerio.
-¿Milord?
Regresar era impensable. No se celebra un funeral cada semana por el mismo muerto. Elevó una plegaria a los dioses que fueran, o aunque no lo fueran.
-¡Milord!
-¿Eh? ¿Qué?
-Mi Señor os requiere.
.

Friday, 29 August 2008

Receta para un reencuentro


Cuando regresaron de la primera expedición sin ella, Penthesilea ya no estaba allí. La segunda vez tampoco. Pero varios meses después la encontraron bailando en una isla caribeña a la que les había llevado una tormenta.
Tras los alegres saludos de bienvenida empezaron los brindis de bienvenida y luego las apuestas de bienvenida y a las pocas horas sólo les quedaba en el cuerpo ron y vanidad. Follaban con envidia. Torturas de celos. Algunos deseos siempre insatisfechos. Los cuatro marcando territorio como lobos hambrientos. Mordiscos y pellizcos en la carne que al día siguiente serán pruebas de un laberinto sin salida. Juegos sádicos que despellejan el corazón. Las peores heridas no sangran. Pero jamás cicatrizan. Se llevan con orgullo. Descubiertas o escondidas. Pero quien las tiene lo sabe.
Estuve allí.
.

Thursday, 28 August 2008

Su Alteza Serenísima


Hicieron noche en un claro del bosque. No encendieron fuego para no ser detectados. Nadie propuso una partida. Oídos alerta y manos sobre las armas. Cambio de guardia cada tres horas. Al amanecer partieron en completo silencio después de borrar sus huellas. Caminaban por el borde de la senda, prestos a ocultarse en el bosque. A media mañana se consideraron por fin fuera de peligro. Lo celebraron bebiendo un buen té tocado de brandy. El aire era fresco.
Un ruído de cascos alteró su descanso, pero todo indicaba que era un jinete solitario. Enseguida apareció. Un joven moreno con túnica y turbante sobre un hermoso árabe. Desmontó graciosamente y se arrodilló ante el aventurero.
-Mi Señor os requiere.

Su Alteza Serenísima el príncipe Jijí de Jijistán estaba reunido. Golpes en la mesa. Voces airadas. El silencio. Entonces la puerta se abrió violentamente. El príncipe mandó llamar a su correo más veloz. Tenía una misión que encargarle. Después de semanas de espera, por fin tenía un nombre. Un hombre.
"Es el mejor cazando quimeras" le dijeron. Cruzaron los dedos y brindaron por ello.
.

Wednesday, 27 August 2008

Zugzwang


Apenas dos días después tuvieron que interrumpir la marcha. Las tribus del noroeste estaban en pie de guerra. El paso de las montañas todavía estaba cortado por las nieves. En el sur el rey Wulfin seguía batallando, y ya iban veinte años, contra su cuñado. Se decía que todo empezó con una apuesta y unas gallinas. Quién lo diría, tantos años y muertos después.
El aventurero volvió la vista atrás, el único camino que les quedaba, desandar hasta Babilonia y bajar el río.
Otra vez a la civilización. Otra vez Penthesilea. Pem. Merry. ¡Maldición! No creía poder sobrevivir a otro reencuentro.
.

Tuesday, 26 August 2008

Walking around


El aventurero no mide el tiempo, sino las hojas muertas. El curso del río. Las flores marchitas y los brotes tiernos. El aventurero corre hacia lo desconocido porque el mundo conocido es mucho más aterrador. Una huida hacia adelante, donde ni Merry ni Pem pueden alcanzarle. Ni siquiera Penthesilea. Siguiendo un rastro de fruta podrida se adentra en el cementerio de Eros. Camina entre tumbas y mausoleos. Lápidas ilegibles. Lápidas rotas. Ansias de permanencia borradas por el tiempo. Tributos a la vanidad corroídos y mohosos. Estatuas de ángeles caídas, niños decapitados, gallardos caballeros mancos. Algún caballo cojo. Vírgenes de piedra para la eternidad. Como sombras de destinos malditos. Al aventurero le parece verlos, allí mismo, transformados en seres de cuerpos descompuestos y rostros sin expresión. Momias que empiezan a corromperse. El viejo Merry. El bueno de Pem. También ella. Penthesilea. Cadáveres andantes, caminantes en su memoria. El cementerio es una triste carta de amor polvorienta.
Lucy miraba llover desde la ventana de la cocina. El jardín trasero era una mancha borrosa en el cristal. No se suponía que mayo tuviera que ser así. Quizá había que ser lugareño para que la lluvia infundiera resolución. Lucy dudaba. Faltaban pocos días. Explorar también es arriesgado. No sólo aventurarse lo es.
El aventurero sigue las estrellas y mide las estaciones. No traza mapas porque gasta las hojas en sonetos. La geografía más interesante nunca está ahí fuera.
No existe el tiempo, sólo la conciencia.
.

Monday, 25 August 2008

On the road


El aventurero no piensa en lo que ha dejado atrás. La memoria no está en la mente, sino en los huesos. En la sangre envenenada.
No lo lamenta. No lo echa de menos. Es una enfermedad. Penthesilea. Fue duro la primera vez. Partir los tres solos. Sin ella. En el primer poblado que encontraron se emborracharon. Durante tres días. Al cuarto volvieron a la carretera. Y así desde entonces.
Hasta que, al parecer, Pem y Merry quisieron asentarse.
Contempla a sus alegres colegas, bebiendo y jugando junto al fuego. Apuestan la colada. Ya no hay sexo en las expediciones. Hay caminos que desaparecen antes incluso de que se hayan secado las huellas. Porque sólo existen en la rueca de Ananké.
.

Sunday, 24 August 2008

On the road


El aventurero despertó por fin. Aún sin abrir los ojos hizo recuento de daños. Resaca de campeonato. El cuerpo molido. Dolor de huevos. Dos de ellos tenían un único culpable, maldito Pem, que primero le había emborrachado y luego lo había abandonado en ese sofá de mala muerte. El tercero... bien, el tercero se lo podían repartir a medias Pem y Penthesilea. Ten amigos para esto.
Recorrió todos los antros y lupanares de los muelles, recogiendo a sus hombres en distintos grados de ebriedad y desnudez. Malditos ellos también.
Al caer la noche ya estaban a varias horas de distancia de cualquier punto habitado.
.

Friday, 22 August 2008

Old friends


-Estás borracho, amigo, mejor te largas.
-Joder, Pem, ¿qué es un polvo entre amigos?
-He dejado el sexo.
-¡¿Qué?!
-Bueno, no exactamente, ahora soy marido-sexual.
-¿Marido... te has casado? ¡¿Te has casado?! ¡Llevo aquí tres días y me lo dices ahora!
-No había salido en la conversación, supongo.
-Joder, Pem.
El bueno de Pemberton-Oakes aún sirvió dos copas. Pero antes se arregló los puños de la camisa. Era un brandy excelente. El tacto del viejo Pem no tanto.
-Así que has vuelto a reñir con Penthesilea. ¿Qué ha sido esta vez?
-Cuéntame tú, ¿cuándo fue el feliz acontecimiento?
-Hace un mes hizo cuatro años y antes de que preguntes, te envié la invitación, pero me llegó devuelta ocho meses después. ¡Ocho meses! ¿Dónde demonios estabas?
-Humm, hace cuatro años yo estaba... ¿en los Pantanos del Oeste? No, no, eso fue cuando lo de... no importa. Hace cuatro años... ya me acuerdo, fue cuando creímos que habíamos encontrado el camino hacia el reino perdido de Surim. No hace falta que te diga que sigue perdido.
-Un brindis por los reinos perdidos.
.

Thursday, 21 August 2008

The Miaowing Kittens


Gruesas cortinas de terciopelo de color oscuro. Sobrios butacones. Robustas mesas de caoba. Un imponente mayordomo y discretos criados. Como si estuvieran en St. James y no a dos océanos de distancia. Las palomitas de Penthesilea eran cisnes esbeltos que hablaban cinco idiomas. Sofisticadas nínfulas envueltas en muselinas y encajes de suaves colores, tan listas o tontas como la ocasión lo requiriera.
El aventurero hizo una mueca. Penthesilea siempre sería una snob. Siete años habían pasado, o setenta y siete. Una eternidad.
-Así que, déjame que te vea, todavía un aventurero sin hogar. Eso me dicen tus ropas y tu sombrero, cariño.
-Todavía mezclando placer y negocios... tsé tsé... tú tampoco has evolucionado mucho, querida.
Una guerra sin campo de batalla. Los cuatro postes de una cama ya no delimitaban su cuadrilátero.
El aventurero sentía en la boca el sabor podrido de los besos que no se dan.
.

Wednesday, 20 August 2008

Hit wicket


-No me puedo creer que estemos viendo esto.
-Calla y pide otra ronda.
-Míralos, son unos paquetes.
-Por eso queremos otra ronda, Rup.
En la televisión Sudáfrica vapuleaba a Inglaterra. Rupert fue a por las pintas porque eso le permitía hacer un barrido por todo el pub. Vana esperanza.
Unas horas y varias pintas después Rupert trastabillaba camino a casa. Con sonrisa beoda saludó a los gatos. Amablemente le cedió el paso a una farola. Le dedicó un soneto a una espléndida rosa roja.
La noche reía. Ella no estaba.
.

Tuesday, 19 August 2008

High card


En el juego, como en la vida, no se trata de ganar sino de no perder. Lucy conocía los dichos y refranes que anclan al marinero en medio de mares tormentosos. La primera matarás, tengas o no tengas más. Y así lo hizo. "Soy mano" dijo, y se aprovechó de ello a placer. Descubrió también que sí, que era verdad, que aquello de barca, juego y camino del extraño hacen amigo. Jugó y jugó y jamás se resistió al desafío. Cuando el arrojo se convierte en temeridad y acaba siendo un disparate. La groga no te hace capitán general, sino carne de cañón. O te plantas o te pasas no era una llamada a la prudencia sino un acicate. Bailaba en el filo. Caía. Cada vez con más frecuencia.
Después, el silencio.
"Al rey no se le puede molestar. El rey está en Babia."
.

Monday, 18 August 2008

On the road


Llegó el fin de semana. Lluvioso, gris, solitario. Grandioso fin de semana. El cazamariposas y la cesta se quedaron detrás de la puerta, aguardando. Lucy se apoltronó en el sofá con una buena provisión de ganchitos, pipas y su colección de libros de la infancia. Tontas aventuras y duelos a muerte, piratas y excursiones en bicicleta. Halcones, flechas, calaveras y mapas. Tesoros escondidos. Enigmas y acertijos. Guerras de romántico nombre. Suntuosos edificios. El paraíso en la página siguiente.
Lucy fue a la cocina y se sirvió un zumo. De arándanos. Se sentían bien los pies descalzos en las frías baldosas después de la suavidad acogedora de la moqueta. Pero no era el momento. Ese fin de semana no.
Volvió al planeta excluyente que era en ese momento su sofá y se sumergió de nuevo en la lectura.
Al fin y al cabo, el mundo siempre está ahí.
.

Sunday, 17 August 2008

Penthesilea


The women he loved were like voluptuous words. Aroused his senses. But she was ambrosia. Penthesilea. Whipping her blossom skin, chaining her to the bed, exposed, open for him. Agree to everything because didn't love him. She was poison. Such a delicious nymph!
The things he did, the things she did. The fight. The pain. The blood. Full ash-trays and empty glasses. He wouldn't stay but maybe he should have kidnapped her. Just maybe.
When the blood goes down and not up.
"So, what has she been doing? Tiger racing?"
"Nothing so exotic, mate, she's growing up too."
"Bugger, Merry, would you just answer the question?"
"She's the owner of The Miaowing Kittens, right down the street."
"She is what?"
"The Big Bitch."
"The Bitch of bitches, you know" added Pem. The adventurer could have killed him.
Bloody hell, where was the world going ?
.

Saturday, 16 August 2008

We few, we happy few. We band of buggered.

.
The next afternoon was even funnier. He, the General and Pemberton-Oakes. Lots of bottles. Cards.
Bloody old times! Nothing seemed like old times. It was true the three of them now had some degrees of grey in their hair. Merry and Pem had too-full cheeks and new clothes.
The General got his ribbons in his early youth. He was a crack shot, firm steady hand and sharp sight. Old Pem was better with swords and any sort of blade stuff, something that needed close contact. He was really good at that. The adventurer lived in his own world of trees, leaves, changing winds and shooting stars. The tracker.
They had been months in lands that should be in maps, really. Sometimes arguing, sometimes not. Days each one alone. Nights sharing their paths. Sharing whiskey and women. Sharing themselves. Welcoming the oasis of civilization because of what it was, something unusual.
There was a reason why he now walked with his merry men.
"Wait until you see Penthesilea, mate."
"She's here too? What did you do, founded the Overseas Club?"
"Indeed."
.

Friday, 15 August 2008

Three goats heads


After two days downstream and one more gossiping with an old fisherman the adventurer and his merry men thought they were close at last. But less than half day later they crossed something. Under something. A very civilized bridge. They looked at each other. How great had their miscalculation been?
The hours went by and showed more and more human footprints, normal human footprints. Which meant they had a few days of sin and vice before having to move again.
Civilization had a funny effect on all of them. Better not to hang around too long.
They walked in the Docks looking for a dive with goods vibes. They laughed so much looking at the pubsign (that was really a goat? well, three goats?) that they thought they had a winner.
Bloody goats.
Behind the bar was General Merridew. General Merridew!
"You're lucky, mate" said Old Merry "tomorrow Pem's coming."
What? Sorry, but what?? The latest news he had had of the pair placed them one and a half continents away. More or less. When there aren't yet any maps accuracy is a nonsense. And that big git of Old Merry was laughing under his ridiculous moustache. And, for heaven's sake, what was that? Those things in the poor attempt at masculinity his friend had under his nose?
"General, do you think I have grey hair?"
Maybe next time he should remember to put a mirror in his bag.
.

Wednesday, 13 August 2008

Into the forest


Lucy tried it. She really did it. Got a basket and a butterfly net and went out to explore the F. Land. She did it. Every day. Every night. Every bloody dream she did it. But she had met an aborigine and things had changed. Having a link in unknown territory is not only risky but bold.
The Big Bad Wolf tasted the Grandmother, but she was dry and leathery and he didn't enjoy her very much. Little Red Riding Hood would be a better choice if he wasn't afraid of her. The forest was a little neighborhood. They had met time ago in The Jolly Highway Man. The Wolf fell in love. Little Red drank. Always apart. He followed her. Howling his loneliness in the deepest forest. Until the blue moon came.
She was a Riding Hood sans merci.
The Wolf loved her more for that.

The Perseids


Lucy's garden had an extraordinary colony of ladybirds. Under the roses, the peach tree and the petunias. They, the ladybirds, were born, grew up and had parties. If it's true that a pet looks like its master, so do the gardens.
Pretty animals, the ladybirds.
Once, in a far far away land, the adventurer was tempted by a ladybird. It flitted from flower to flower, slowly, with the lazy rhythm of the afternoon. He walked and waltzed following its red flight. The night fall. The ladybird had gone. He wasn't lost, but he didn't know where he was. In a large, flowered prairie. Some trees. The moon. Children of kings crossing the sky.

Monday, 11 August 2008

The lost cherries


Lucy was working in the garden. Wearing her pretty gardening gloves, green with little yellow flowers.
The adventurer woke up with an oh bloody hell hangover. His merry men were still sleeping. Years ago he was able to start the day with a race. They too. Now he was tempted to return to bed to be lazy a few hours more. Exploring has its own rhythm. A few minutes later he was doing interesting things with Morpheus.
Lucy was happy. At least, her roses had bloomed. Three red roses. (Maybe she should forget the 2 of hearts).
The adventurer awoke to a splendid sunny afternoon. Not the best for his still present hangover, but a pretty day anyway. He knew he was going to discover things he couldn't before. Exploring is a dangerous calling.
.

Wednesday, 6 August 2008

On the road


Her trip in Wonderland had left afterwards a few consequences. She was free now from The Rolling Joint CoLtd. She had a new hole in her pocket. And, probably, some neurones less. Which was bad news because walking in the F. Land it is better to have lots.
Lucy was tired, really tired. The tomato juice had been successful, but a hangover is a hangover. She was all day lying on the sofa or lying in the hammock or wherever. Trying to think. Smoking. Trying again.
Next morning it was raining.
Exploring the F. Land has its prize.
.

Tuesday, 5 August 2008

On the road


El aventurero se ha quedado en tierra. El barco no ha zarpado. La tripulación espera. Malditos ricachones que juegan a mecenas. La expedición suspendida. Conciliábulo en la taberna. Con pasmosa seriedad discuten los méritos de saltear caminos frente al atraco de bancos.
Bien entrada la madrugada deciden que la opción más sensata es asesinar ancianitas. Lo intentan con la primera que ven, pero no tienen en cuenta que es Sally GinMother, que los despacha con unas cuantas collejas bien dadas entre trago y trago.
El aventurero permanece en su rincón. Bebe. Hace solitarios. Fuma. El aventurero odia este compás de espera. No lo soporta. Quiere la intensidad de lo desconocido o la banalidad de lo familiar. Pero no la nada. Le ahoga.
Bebe. Hace solitarios. Fuma.
.

Monday, 4 August 2008

Back to square one


She, whose name wasn't Lucy, drank her second cup of tea in less than an hour. What can someone do when the sign for North is wrong? Lucy had left the compass in her homeland. The path she had chosen needed an open mind, not a map. But on the border line the ways were confused.
But just now what she needed most was a miracle, something, whatever made the fucking hangover disappear. And afterwards, a pretty cane for getting out of the bloody hole.
.

Sunday, 3 August 2008

The curse of the ukelele


Rupert walked down the street. One bag in each hand. Whistling softly. He went back home and a few minutes later, just the time for putting the shopping away, he went into the pub. His friends were there. So she was. Usually reading The Guardian or the Gazette. Sometimes alone, sometimes not.
Under the splendor of the moonlight, miles away from Honolulu Bay, Rupert sang this song.
If you kiss ukelele lady...

That weekend Rupert worked in the garden, read some Phillip Marlowe stories, amused himself with his new tecno gadgets.
And played the ukelele.
.

Saturday, 2 August 2008

On the road


Every morning Lucy took the basket and the butterfly net and went to explore the unknown land. Usually she took an umbrella too. Every evening, she came back home with the basket empty and the net full.
But one day, crossing a strange spot, she found a door. Dangerous door. With the signs of her weakness on it. Clubs and spades didn't worry her. But the diamonds... And the hearts... Bloody hearts!
It was near the next morning when Lucy arrived home. Without the basket. Without the net. Without so many things!
She lost again. Betting on the 2 of hearts.
.

Friday, 1 August 2008

On the road


Somehow she made it happen. The expedition was now a fact. After the long winter season, a new begining. She was going to try a dangerous adventure, a risky trip. People can be very stubborn. She too. Lucy had denied many times she could do it. But since nobody knew of it now, it seemed a good moment.
So, one morning she took her salakot and an old butterfly net. Inside a basket she put some sandwiches, a bottle of lemonade and some cherries.
Outside, winter was breaking.
.

Thursday, 31 July 2008

On the road


She came from a far away land where the constant joy of the sun distracted from reality. Living is easier under the sun. Sometimes, even exploring is. But in the Fetish Land it rains a lot. And the sun is something pale.
Maybe it wasn't the distance. Maybe it wasn't the difference. Maybe it was nothing. But there is so much temptation lying somewhere, nude and seductive.
Lucy moved the sheets away and tried to smile when she noticed the rain drops shouting against the window. She took her breakfast in the kitchen, her hands playing with the pack of cards, shuffling. She cut the pack and turned the card. The 3 of hearts. She grinned.
.

Wednesday, 30 July 2008

On the road


Following an illusion they ended up in Port Royal, where each man was a ruthless enemy. A place with brave Amazons and little mice. Men who had disowned their family. Renounced God and country.
Port Royal, the liveliest, wickedest, intensest, city. Sodom of the New World.
The gambling den of the slums were blood-stained. All of Port Royal. But there nobody cleaned them. In one of these, The African Queen, the adventurer bumped into an old friend, from their time in the navy. He was now a member of the crew of the Red Witch, under the orders of the fearful Captain Wayne.
The adventurer played cards with his merry men in the jungle.

Lucy dreamed about a pink hare Krishna.
.

Tuesday, 29 July 2008

Prince Rupert's dog


Today was Tuesday. Lucy bought some tea biscuits and cleaned the living room. At two minutes past five the door bell rang. It was him. The man, who wasn't named Rupert, gave her a small box of chocolates.
They stayed with small talk until the second cup of tea. Then, the flavoured Earl Grey and the sweets encouraged their spirits.
At seven o'clock Rupert left the house with another meeting arranged.
In one month's time.
.

Monday, 28 July 2008

Single dummy


Many 2 of hearts later, even after some 9 of diamonds, Lucy stopped. There was no more hell to walk. Bored, she locked herself at home.
She worked in the garden. There was always something to do in the garden. She smoked. Just cigarrettes. She ate yoghurts and tried to be healthy. Winter was lasting so long!
Lucy was having a tea one morning, in the tearoom on the pier, while outside it was raining and raining and the sea roared furiously. Cosy stuff, tea. She went back home, too wet to admire the bright gardens.
The next day, she had a job interview. She got it. Lucy was now one of the bloody typists of The Rolling Joint CoLtd.
.

The curse of Scotland


Day after day, month after month, she bet on the 2 of hearts. Until the croupier didn't allow her to wager anymore. Then she walked around by the doors, sometimes speaking with the old woman there. But soon Lucy went to the dives close to the port. Den of iniquity. She still played the 2 of hearts. She still lost. Drinking lemonade. She waltzed down to poverty and ruin at a leisurely pace. Her path to hell was paved with the 2 of hearts.
One night, when she had already lost everything she once had had and a bit more, a redhaired man whispered to her "try the 9 of diamonds, sweetheart".
Lucy bet again on the 2 of hearts.
The 9th diamond won.
.