
-Estás borracho, amigo, mejor te largas.
-Joder, Pem, ¿qué es un polvo entre amigos?
-He dejado el sexo.
-¡¿Qué?!
-Bueno, no exactamente, ahora soy marido-sexual.
-¿Marido... te has casado? ¡¿Te has casado?! ¡Llevo aquí tres días y me lo dices ahora!
-No había salido en la conversación, supongo.
-Joder, Pem.
El bueno de Pemberton-Oakes aún sirvió dos copas. Pero antes se arregló los puños de la camisa. Era un brandy excelente. El tacto del viejo Pem no tanto.
-Así que has vuelto a reñir con Penthesilea. ¿Qué ha sido esta vez?
-Cuéntame tú, ¿cuándo fue el feliz acontecimiento?
-Hace un mes hizo cuatro años y antes de que preguntes, te envié la invitación, pero me llegó devuelta ocho meses después. ¡Ocho meses! ¿Dónde demonios estabas?
-Humm, hace cuatro años yo estaba... ¿en los Pantanos del Oeste? No, no, eso fue cuando lo de... no importa. Hace cuatro años... ya me acuerdo, fue cuando creímos que habíamos encontrado el camino hacia el reino perdido de Surim. No hace falta que te diga que sigue perdido.
-Un brindis por los reinos perdidos.
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