Monday, 18 August 2008

On the road


Llegó el fin de semana. Lluvioso, gris, solitario. Grandioso fin de semana. El cazamariposas y la cesta se quedaron detrás de la puerta, aguardando. Lucy se apoltronó en el sofá con una buena provisión de ganchitos, pipas y su colección de libros de la infancia. Tontas aventuras y duelos a muerte, piratas y excursiones en bicicleta. Halcones, flechas, calaveras y mapas. Tesoros escondidos. Enigmas y acertijos. Guerras de romántico nombre. Suntuosos edificios. El paraíso en la página siguiente.
Lucy fue a la cocina y se sirvió un zumo. De arándanos. Se sentían bien los pies descalzos en las frías baldosas después de la suavidad acogedora de la moqueta. Pero no era el momento. Ese fin de semana no.
Volvió al planeta excluyente que era en ese momento su sofá y se sumergió de nuevo en la lectura.
Al fin y al cabo, el mundo siempre está ahí.
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