Sunday, 28 September 2008

Wrong road


Lucy was sad. Exploring the F. Land no rule from anywhere is right. And she went wrong. It was easier when she was alone. She was happy dancing and drifting in each and every prairie. Her caprice was the only law. Changes make the world go round. Now her will had to be suffocated. That's what civilization is, suffocation. All went better when the F. Land was a lonely place.
Civilization means another thing too. People. More or less, but people.
It was dark in the living room. Just the fire on that cold spring afternoon. The half empty cups of tea were still on the table, cold too. The biscuits on the plate. The two chairs unoccupied.
Lucy was looking through the window. At Rupert's back.
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Friday, 26 September 2008

Two hundred years of gardening


When something becomes obsession it is rotten. He was trying, really, trying hard and hard day to day. But in the night of his mind there was flesh and pain and moans. Consumed by lust. The sin of lust. When the flesh hurts another flesh, when there is blood and soreness, when the pleasure becomes so exquisite that is rotten. Because there is hate in love too. In the night of his mind he didn't know if that was a memory or a sick desire. All he knew was the heat and his own body melting down his legs and the trembles and the harsh voice whispering in his ear. I don't love you. And then he was miaowing just fuck me, I don't care.
I don't love you either.
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Thursday, 25 September 2008

Bup-bum, butle-doodle-dum-bum!


Llovía. Oficialmente iniciado el verano, llovía. No una tormenta estival, pasajera. No. Era una cortina de agua constante desde el amanecer y ya estaba mediada la tarde. Rupert era indígena, él sí extraía súper poderes de la lluvia. Pero Lucy no. Así que ella estaba calada hasta los huesos y la boca fruncida en un puchero.
Rupert la acompañó hasta la puerta de su casa y esperó mientras ella buscaba la llave, la encontraba y abría. Pero no le invitó a entrar.
Lucy le vio irse desde la ventana, caminando bajo la lluvia torrencial como un bravo caballero, armado con su paraguas y sus botas Wellington. Al llegar a la esquina Rupert se giró. Lucy le saludó con la mano medio oculta por las cortinas. De lejos, parecía como si llevara una túnica y con el regio ondular de su mano estuviera despachando a algún inoportuno. Pero su sonrisa torcida era oro puro.

El aventurero nunca dice adiós. Sería tentar la suerte.
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Monday, 22 September 2008

Drifting


Despedirse de Plena de Seny fue mucho más sencillo.
-Me voy- le dijo.
-Lo sé.
-Por algo eres la última de los Siete Sabios.
-Claro que lo soy. La más inteligente. Por eso sé que aunque no vuelvas no te vas del todo.
-¡Cásate conmigo!
-Seríamos un matrimonio espantoso.
-Puede que tengas razón.
-Siempre tengo razón- suspiró Plena de Seny- es mi maldición.
-Yo te quiero igual, boba.
-También me quieres igual a tres mil millas de distancia- suspiró de nuevo- te echaré de menos.
-Será divertido.
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Sunday, 21 September 2008

On the road


Lucy salió a caminar con su cazamariposas. Junio era una promesa cumplida, vientos suaves y sol brillante, magnífico. Peces saltando en los estanques. Lucy también saltaba. Su cabeza y su estómago saltaban. O más bien iban a la deriva. Entre el malestar por los excesos de la víspera y los nervios ante el peligro. Peligro, sí. Había abandonado los parajes solitarios de F.Land para adentrarse en las ciudades. Cuando el fetiche se duplica y está en tu cabeza y frente a tí es que ya no tienes el control. Lucy era una marioneta vestida de azul, con su camisita y su canesú.
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Saturday, 20 September 2008

Plena de seny


Una noche de tormenta comparte cueva con un viejo trampero y un par de jesuitas desorientados. La conversación es esporádica, como los rayos en el exterior. El trampero masca tabaco y no tiene cuidado con dónde escupe. Los dos religiosos han rezado una oración antes de engullir la magra cena, si es que se le puede llamar así al pedazo de pan duro y la sopa aguada en la que chapotean escasos pedazos de carne dura. El aventurero llena la pipa. Será una larga noche.
El amanecer es luminoso y brillante, recién lavado. El aventurero sonríe. Algo bueno salió de anoche. Ahora sabe dónde está. Muy cerca de Las Casas de Barro. Muy cerca de la última de los siete sabios, el octavo sabio. Muy cerca de Plena de Seny.
El coñac en el café de la mañana corre de su cuenta. Es un buen día.
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Friday, 19 September 2008

La medida del mundo


Sonetos, odas, haikus, incluso algún dístico elegíaco. La exuberancia verbal del aventurero no conoce límites. El sol hace bailar su sangre y sus huesos, se le desborda en la lengua. No hay brújulas ni mapas ni siquiera caminos. Alguna senda a tramos incompleta. No hay mundo. No hay nada. Sólo él, los árboles y los pájaros. Piedras, ríos, gatos monteses. Los días se convierten en semanas, en meses. Camina montaña arriba montaña abajo. Atraviesa valles y praderas. A veces encuentra pequeñas aldeas. Aborígenes. Desertores de la civilización. Caravanas que han extraviado el rumbo. El aventurero les sonríe a todos, aunque habla más con los ciervos de las manadas de los bosques vírgenes. Los ciervos nunca le responden. El aventurero lo agradece.
En la claridad prístina de su mente no hay sitio para otros. No todavía. La forja, como aventurarse, requiere de una clase especial de paciencia.
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Thursday, 18 September 2008

Sing, sing, sing


El aventurero camina con paso ligero. Ha tenido que prescindir del violín, pero no del coñac ni de la escribanía. No tarda en disponer de ambas cosas. Pero primero ensarta un par de escarabajos en sendos alfileres. Está al pie de una colina, en los alrededores de una cueva y hay unos cuantos especímenes fascinantes. Se oye el rumor de una cascada cercana. El sol aún no ha llegado a lo más alto. Entre trago y trago traza minuciosos retratos de los cadáveres.
El aventurero es feliz.
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Wednesday, 17 September 2008

The royal pavillion


Pertrecharse para la aventura es una prioridad. Debe regresar a la civilización. Los vagabundeos le han dejado a pocas jornadas de Babilonia. Irá. Si tuviera una paloma mensajera avisaría a los otros de su llegada. No saben que será la despedida definitiva, incluso aunque vuelvan a encontrarse. Quizá haya santos que una vez muertos permanezcan incorruptos y en olor de santidad, pero sus años mozos no es uno de esos cadáveres. Hace tiempo que apesta. Mejor enterrarlo definitivamente. Un grandioso velatorio y un magnífico funeral.
Es un banquete espléndido. Ríen, comen y brindan alegremente. Desgranan anécdotas y recuerdos añejos. También hay destellos de sus vidas actuales, de las futuras. El aventurero calla. Sonríe, come y brinda. Pero calla. Sigue en silencio cuando la ropa desaparece y se entregan a la orgía de la memoria. Pem tiene nuevas arrugas y cicatrices que se complace en explorar. Merry le devuelve un par de mordiscos que tenía guardados. Penthesilea dinamita su corazón. Eso tampoco es nuevo. Sudor, ritmo. Es el jazz del adios. El saxo más voluptuoso. La trompeta más triste. Esto es todo lo que puede conseguir, ya no hay más.
Parte con las primeras luces del alba. Consigue escabullirse del confuso montón de cuerpos sin despertarles. Una última ojeada desde el umbral. Extravagante, caprichosa despedida.
Su olor le acompañará durante semanas.
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Tuesday, 16 September 2008

Vae victis


Tiene suerte de no salir emplumado de la aldea. Le acompañan hasta el linde sur del bosque. No hay despedidas ni buenos deseos. Simplemente sigue caminando cuando los otros se detienen. Se marcha con lo puesto, tal cual llegó, aunque más limpio y mejor alimentado. Varias millas más adelante cruza un riachuelo. De repente, un manzano. Parece el mejor sitio para deleitarse.
El aventurero cae de rodillas asustado, se palpa el pecho frenético. Hay un volcán rugiendo bajo sus costillas. El dolor es insoportable, una marea que acaba escapando por la garganta. Versos y versos que forman más y más sonetos.
El aire mismo se solaza con esa métrica brillante que lo atraviesa. Por un instante, incluso las estrellas se alinean.
En el Olimpo los dioses aplauden.
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Monday, 15 September 2008

Pandæmonium


Dos días después fue el juicio. Liarse a puñetazos con alguien habría resultado comprensible, incluso bienvenido. En cambio, destrozar una noria en perfecto estado sólo admitía una conclusión. Era un perturbado. O algo peor.
Es un día claro, de un brillo imposible. El aventurero parece ajeno a la multitud vociferante. Carraspea. Ensaya unas sílabas. Su voz vuelve a ser suya. Dice "hola", pero nadie le escucha. Hay gritos y acusaciones. Gimoteos y palabras airadas. Algo sobre gatos y cabras. Un par de escobas desaparecidas. La cosecha arruinada de Abe Johnson. Los colonos son gente de ética calvinista. Esclavos de la geografía. No quieren respuestas sino ratificaciones. Así que de nuevo esconde la voz en el fondo del pecho.
No la merecen.
Quomodo cecidisti de caelo, lucifer, fili aurorae?!
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Saturday, 13 September 2008

The road to Shangri-La


Los colonos creen que es un tipo tranquilo. Silencioso, eso sí. Un poco raro. Pero trabaja duro y no se mete con nadie. A vecen le ven sentarse junto a la noria mientras anochece. Parece hipnotizado.
Algunos empiezan a murmurar. Que si es un profeta, un iluminado, un farsante. Que si está trastornado, penando, cumpliendo una promesa. Cuchicheos. Es lo más emocionante que les ha ocurrido desde que un oso destrozó las barricas de whisky del viejo Jim, al otro lado del río.
El aventurero come, trabaja, duerme.
No sabe cuántos días han pasado, ni cuantas noches. Pero cuando despierta en medio de la oscuridad y sale al exterior hay luna llena. Una gigante luna llena sobre las copas de los árboles. Puede que ahora se afeite todos los días y mantenga el pelo pulcramente recogido con una cinta, pero algo salvaje dentro de él responde al influjo de la luna. Su voz sale ronca, quebrada. No sabe por qué. El hacha está donde la dejó, en el cobertizo de las herramientas. Son golpes rabiosos los que inutilizan la noria. Sobre el cadáver de madera y barro aúlla a la luna.
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Wednesday, 10 September 2008

Audentes fortuna iuvat


Le ha costado muchos días, casi una luna. Ha cruzado el mismo bosque más de una vez. Más de dos, en realidad. Sigue sin ser capaz de pescar. Fabricó una honda que tenía más de tirachinas y acaba firmemente plantada bajo un roble centenario como un exvoto. Las alucinaciones persisten. Por eso al principio cree que es otro espejismo. Una cabaña. En el claro del bosque. ¿Todavía es el mismo bosque? El aventurero no sabría decirlo. Hay una especie de inexorabilidad matemática en sus desencuentros forestales. La desconfianza en sus propios sentidos se desvanece cuando una patada a la cerca le deja el pie sangrando.
Afeitado, despiojado y bañado, el aventurero siente que despierta de un sueño. Cuando engulle el plato de estofado que le ponen delate, cae de nuevo. Pero esta vez es un sueño plácido. Al día siguiente contribuye con un par de truchas para la cena. Le gusta pescar. Al otro día ayuda en el huerto. Come, trabaja, duerme. La niebla en su mente es puré de guisantes.
No se ha dado cuenta, pero aún no habla.
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Monday, 8 September 2008

Badum badum bee doodily dum ! Boo !


Quizá la dieta era realmente alucinógena, o quizá la dieta no era tal sino ayuno extremo. Con el mismo resultado. Visiones. Espejismos. El silencio de su garganta no acallaba el vocerío de su mente. Incapaz de oír los pájaros ni el viento, sólo un primitivo instinto de supervivencia le obligaba a mantener el fuego encendido. Deliraba sin palabras. Se le alborotó la barba y el cabello le creció salvaje. El mundo, civilizado o no, le parecía un lugar muy lejano, distinto del que él habitaba.
El aventurero estaba a un paso de perder el juicio. Peor. Ansiaba perder el juicio. La aventura definitiva.
Días y noches se sucedieron y el aventurero ya no era más que piel y huesos, los ojos hundidos en las cuencas, restos de babas en la barba piojosa. Perdida la noción del tiempo y del espacio, la fogata cada vez más horas apagada que encendida.
Pero el sol reclama a los suyos. Gozar es la mayor aventura.
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Saturday, 6 September 2008

Ride a cowboy


Although she didn't know it, there were tears in the sand. Tears and kisses. Tainted love. He was a whim, he was a fancy and he was a spur at the moment. A lot of he's. In the end she moved over. But it took long to forget the first love.
She was a thief looking for a treasure.
They were a bunch of cowboys, who played cards the first Fridays each month and watched football on Saturdays.
She had then as much make-up as laughs, and as much bagage as bets on the 2 of hearts. Her younger shadow dreamed and dreamed until it was rock-salted and burned. She took him out of her mind, him and his super hero disguise.
So, she closed herself in her own mind, built a quiet, white room and moved in with her suitcases. Like in a play she doesn't know and where strange people recites funny dialogues. She had to go away. And she did it, she went to her white panic room.
In all these years, Lucy never said "mine".
Some were very nice, some weren't. It's a long time since she thought about them. Now it rains, the sky is awful grey and she laughs.
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The blithe spirit


Un par de truchas se asaban sobre las piedras de la hoguera. Ese día había tenido suerte en el río. Otros no. Momentos de penuria. A su alrededor bailoteaban burlones los espíritus de los que quedaron atrás. Hirientes. Quemantes como las llamas de la fogata.
El aventurero lamentaba la pérdida de la escribanía. Tampoco había ron. Temiendo perderse si desparramaba sus palabras al viento resolvió tomar un voto de silencio. Esclavo de lo que callaba. Sus pensamientos no hallaban salida y se amontonaban unos sobre otros, entremezclándose. El caos se apoderó de su mente. Ya no conseguía pescar. Extrañas ensaladas de hierbas aparentemente comestibles. Alucinaciones. Los pájaros trinaban. Los ciervos berreaban. El aventurero callaba.
El silencio lo sumía en el abismo interior.
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Friday, 5 September 2008

DCLXVI


"Tienes al diablo tras tus pasos" le dijo una vez una vieja adivina. Él la creyó y desde entonces jamás se detuvo, para no darle al diablo oportunidad de alcanzarlo. Sin embargo, los años han pasado y ya no es el diablo quien le asusta.
El aventurero está inquieto. Un descuido imperdonable y una crecida del río inesperada le han dejado con lo puesto. Ya no hay tinta ni papel para inspirados sonetos, no más deliciosos guisos en la cazuela, se acabaron los violines junto al fuego. Está varado en medio de la nada con nada.
Bucea entonces en sus deseos, afinando su pureza, puliéndolos como diamantes de una mina olvidada. Recupera lo que siempre fue suyo sin saberlo. En el crisol de la adversidad se forjan los sensualistas.
No es al diablo a quien hay que temer, sino al sol.
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Tuesday, 2 September 2008

La Grande Odalisque


Belamerina estaba allí. La alegre pandilla nunca había oído hablar de ella. Hasta que el malentendido se deshizo. El aventurero no iba a ir. En su lugar los había enviado a ellos. Belamerina no se descompuso. Se sentó de nuevo en su escabel a los pies del príncipe Jijí y vertió su enfado en una dulce canción, punteando la lira con inusitada ferocidad. Muchos ríos y montañas más allá, el aventurero daba vueltas al espetón que tenía al fuego. El conejo olía delicioso. No supo que Belamerina estaba en Jijistán. De haberlo sabido tampoco hubiera ido.
Belamerina, la perla de los mares del Sur. La que hechizaba a los hombres con su voz de miel, gota a gota. Peligrosa Belamerina, oscura, morena, ahumada en los fumaderos de opio.
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Monday, 1 September 2008

On the road


El príncipe Jijí de Jijistán tuvo una terrible rabieta cuando se enteró. Tres días estuvo enfurruñado, maldiciendo a los criados y cabalgando hasta la extenuación. Le picaban los dedos de ganas de castigar a alguien. Cruelmente. Su emisario más veloz había regresado acompañado, pero no por el aventurero sino por sus alegres compañeros. Enviados de buena fe para cumplir el encargo. El príncipe Jijí aullaba de rabia.
Muchas muchas millas al noreste, el aventurero disfrutaba de su camino solitario. No tenía sentido engañarse más. Explorar arrastra la maldición de la soledad. A la luz de la hoguera compuso una oda a las bellas princesas muertas. Enrolló la hoja y la metió en una botella. El río la acogió.
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