Wednesday, 14 January 2009

No colors anymore


Merry, Pem. Penthesilea. El odio siempre ha sido una parte importante en su relación. Igual que el amor. Todos con todos y todos contra todos. A la vez. Se aman con rabia. O quizá se odian con cariño. El problema es la medida. La falta de ella. Cuando la desmesura es lo único que queda, los orgasmos se multiplican y los navajazos también.
El aventurero les desea mal, les desea maldiciones y sufrimiento. Les desea reciprocidad. Mientras se hunde en su carne prieta buscando un alivio que nunca consigue, susurra "te odio, mi amor" y Penthesilea contesta "ódiame más fuerte, más". Pero Pem está detrás de él, abriendo su carne, embistiendo, y decir "te odio" ya no es suficiente. Nunca es suficiente. Les puede la desmesura. Es más que odio, más que amor. Es una maldición que les consume. No sabe si los gemidos de Penthesilea se deben a él o al ritmo que marca Pem. Sí sabe que sus propios gemidos son para ellos dos por igual. "Me estáis matando."
Lo que Pem y Penthesilea saben es "mío".
"Mío" como lo dicen los niños con su juguete preferido.
El mundo está lleno de juguetes abandonados.
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