Sunday, 20 July 2008

On the road


El aventurero tiene un corazón egoista, no sabe cuál será su próximo destino. El explorador tampoco lo sabe, pero quiere ir y volver para contarlo.

http://www.goear.com/listen/1586887/born-to-lose-dean-martinLucy vacilaba. Visitas. Probablemente. Esa misma tarde. Arrugó la nariz. Indecisa. Mohína. Tenía que elegir, y no sólo la clase de té que iban a tomar. Apoyó la frente en el cristal de la ventana. Llovía. Siempre llovía. El glamour de los paraguas era sólo un punto de vista. Volvió a la cocina y se sentó a la mesa. Tenía zumo y galletas y tres clases de té. Era una buena tarde para tomar un té en compañía.

Cuando las fronteras se desdibujan el aventurero siente que sus instintos naufragan en un océano de indeterminación. Porque las decisiones que en lugares exóticos sorteaban peligros, en esta confortable realidad podían ponerle la soga al cuello.

Lucy parpadeó ante la realidad de las tres latas de té sobre la mesa, casi esperando que una de ellas se hubiera elegido sola. Pero no. Seguían allí. Alineadas. Suspiró. Con gesto distraído guardó las latas de té y las galletas en la alacena, el zumo en la nevera. La tensión entorpecía su cuerpo al ponerse la chaqueta. El paraguas le pesó en las manos. Instantes después abandonó la casa. Los hombros caídos. El paso elástico.
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